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lunes, 29 de abril de 2013

Obras sin polvo ni toxinas

26/04/2013
Por paula baldo - pbaldo@clarin.com
En el marco del primer Congreso de Calidad del Aire Interior, profesionales directores de obra brindaron pautas para mejorar el ambiente de trabajo.
AIRE INTERIOR. Se puede bajar el impacto de la obra en su entorno implementando barreras contra el polvo en las fachadas.
AIRE INTERIOR. Se puede bajar el impacto de la obra en su entorno implementando barreras contra el polvo en las fachadas.


Días atrás, se realizó en Buenos Aires el Primer Congreso Argentino de Calidad de Aire Interior, en el que se abordaron temas referidos a la calidad de aire dentro de los edificios y cómo afecta a la salud de las personas. En el evento organizado por la empresa CIH Soluciones Ambientales, tres profesionales con amplia experiencia en la dirección de obras explicaron cómo influirán las normas de diseño sustentable en un cambio cultural en la ejecución de las obras.

Del mismo modo que hace 25 años las reglamentaciones sobre seguridad e higiene laboral iniciaron un proceso de transformación en la manera de trabajar dentro de la obra, los especialistas destacan que la actual tendencia hacia las formas de construcción sustentables mejorará la calidad del ambiente laboral. Concretamente, las rutinas para el control de la emisión de polvo, la limpieza y generación de residuos que imponen las normas para certificar edificios serán tareas cotidianas.

El ingeniero Ariel Lerner, de Stieglitz Construcciones, enumeró algunas iniciativas para una obra limpia: –Lavado de ruedas de camiones antes de salir de la obra.

–Armado de zócalos de contención para que el agua no corra hacia terrenos vecinos o la calle.

–Separación de residuos (reducción de la cantidad de volquetes).

–Barrera contra polvo en fachadas. Armado de áreas de trabajo selladas, y barreras temporales (por ejemplo, para cortar cerámicas con disco).


–Incremento de la frecuencia de la limpieza de obra para evitar que se pierdan cosas útiles por el desorden y tener que invertir nuevamente en su compra.

–Prohibición de fumar.



Lógicamente, esta serie de prácticas implica un mayor costo. Del mismo modo que la seguridad de la obra hoy es un item más a cotizar, en el futuro la inversión en el cuidado de la calidad del aire antes, durante y después de la obra, se asumirá como algo corriente.

Por su parte, el ingeniero Martín Saidman destacó que la concientización acerca de los costos que conlleva el incumplimiento de estas normas y el aumento de las exigencias legales van a actuar como motores del “cambio cultural”. Para Saidman, el disparador del cambio fue el incremento de la demanda de edificios certificados para algunos nichos específicos: oficinas alta gama y locales comerciales. “Esa demanda genera en los inversores una predisposición a afrontar sobrecostos moderados. Pero aún no hay una disposición a abonar sobrecostos por estas mejoras en los edificios de vivienda”, subrayó el especialista.

A la larga, la productividad de las empresas constructoras se verá incrementada por el mejor rendimiento de los operarios que aporta una obra limpia y ordenada. El ingeniero Roberto Carretero, director de obra de la nueva sede del Banco Ciudad (Criba) destacó el rol de la fuerza sindical como herramienta eficaz en el control de la seguridad laboral, en el sentido de que actuó mediante la educación para justificar las nuevas pautas. “Al verse afectadas las condiciones de trabajo, la fuerza sindical nuevamente puede ser una aliada”, dijo Carretero.

Fuente:http://arq.clarin.com/construccion/Obras-polvo-toxinas_0_906509611.html

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